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diálogos, propuestas, historias para una Ciudadanía Mundial

Pistas hacia la gestión de los saberes en redes sociales

Realizado por Gerardo Alatorre y Rosa Delia Caudillo Felix

08 / 2006

Las sociedades humanas, frente a la amenaza de desaparecer de la faz de la tierra por la desorganización político-cultural de la convivencia social y por el deterioro ambiental del planeta donde viven, están generando múltiples intentos de cambios civilizatorios, de cambios en la forma de organizarse y de producir y de consumir y de tomar las decisiones y de reflexionar y aprender.

Quienes promueven o impulsan estos intentos actúan desde muy diversas plataformas institucionales o sectoriales: desde la planetaria (en organizaciones como la ONU e incluso en equipos al interior del Banco Mundial) hasta la de los grupos que se movilizan dentro de las comunidades rurales o urbanas para construir realidades más justas, democráticas, sustentables, pasando por las de aquellos organismos no gubernamentales, gubernamentales, académicos, empresariales, agencias de cooperación y fundaciones, etc. que se comprometen en las luchas políticas y civilizatorias.

Entre estos intentos, están los de aquellos activistas y “mediadores” que pretenden propiciar el surgimiento o fortalecimiento de una nueva cultura política basada en el compartir, el articular saberes y esfuerzos de distintos actores sociales en torno a los desafíos cruciales de la sustentabilidad, la justicia, la equidad. Una de las estrategias básicas en este proyecto es la creación de puentes interactorales, lo cual implica atender al menos dos niveles de acción: (1) acompañar las iniciativas de fortalecimiento institucional orientadas precisamente a generar capacidades de “sinergización” de esfuerzos con otros actores; y (2) facilitar la puesta en común de recursos de toda índole tanto en los eventos presenciales como en los mecanismos de comunicación y de manejo en red de la información útil para la acción.

El documento que tienes en las manos pretende plasmar los aprendizajes y las propuestas de uno de estos intentos de mediación: el del Proyecto Gestión de Saberes.

¿Por qué las redes?

El poder a nivel mundial está concentrándose y reorganizándose. Los gobiernos nacionales y la propia ONU están siendo avasallados por las agencias financieras internacionales, las fuerzas del mercado globalizado, las grandes compañías. Dentro de los países, los estados se adelgazan y los partidos políticos fracasan en su intento de representar las diversas voces de la ciudadanía. Se evidencian algunas de las deficiencias de las democracias representativas.

Faltan mecanismos, espacios y propuestas que consideren la diversidad y pluralidad de las condiciones, retos y carencias que se viven a nivel de regiones y países. Y vemos cómo se deterioran la calidad de vida, la cohesión del tejido social, los ecosistemas que nos albergan.

La otra cara de esta moneda es que, ante las nuevas formas de organización del poder a escala mundial, la ciudadanía está encontrando nuevas formas de organizarse, nuevos canales para expresar sus demandas e incidir en las políticas. Con el fin de enfrentar de manera articulada los problemas que aquejan a los distintos sectores, se construyen nuevas formas de cooperación multiactoral y multicultural.

Nuevos tipos de vínculos, de lealtades y de solidaridades, enriquecen el entramado social, de tal manera que el concepto de “red” llega a abarcar a una enorme diversidad de formas de articulación social, desde la movilización espontánea y efímera de grupos de ciudadanos para enfrentar problemas específicos que afectan su calidad de vida –y que muchas veces no se conciben a sí mismos como redes– hasta los movimientos más estructurados y de mayor continuidad que luchan en la arena internacional para impulsar proyectos de largo alcance. Lo característico de estas dinámicas de red es que su coherencia se basa en la coordinación de acciones y en la construcción conjunta de visiones y saberes. Importan los fines antes que el fortalecimiento de las organizaciones individuales y por ello existe la disposición para compartir recursos de todo tipo.

Nuevos actores sociales y nuevas alianzas surgen como signo de una globalización que busca diferenciarse de la globalización dominante. Nuevas identidades se recrean en torno a valores y propósitos como los implícitos en la forma de nombrar sus acciones: « movilización por la justicia global », y en los slogans que pregonan « comercio justo, no libre comercio ». Se suman demandas como trabajo digno, ambiente sano, derechos humanos, paz y cooperación, en oposición a la competencia desleal y excluyente, el desempleo y el desarraigo de grandes grupos migrantes que abandonan comunidades y tierras. Y así resulta que, como se dice en los Foros Sociales Mundiales de Porto Alegre, “otro mundo es posible”.

Las redes como nueva forma de hacer y de pensar

Las redes surgen y se conforman alrededor de un motivo: « El motivo de la relación influye en el tipo de red que se crea. Hay tantas redes cuantos motivos existan » (Carlos Sluski (1)).

Las redes tienen una creciente importancia en la esfera política, donde reconfiguran a los movimientos y articulaciones sociales. También ocupan un lugar clave en la producción de conocimientos, en la medida en que multiplican las oportunidades de interacción de la gente (Maturana Humberto, La realidad: ¿Objetiva o construída? Anthropos, España, 1995). Las redes actúan como ’sistemas de producción de conocimientos’ de distintos tipos; transforman las experiencias en conocimiento. Los diversos tipos de construcción de conocimientos adquieren un sentido tanto en términos políticos (dando cuenta de las relaciones de poder) como educativos, (en los procesos de transmisión, de producción y de intercambio de nuevos conocimientos). Más aún: las redes propician el rompimiento de fronteras conceptuales. Al actuar en red la gente va transformando o reformulando sus lenguajes, y esto, como señalan Husserl y Habermas (Conocimiento e interés, La Filosofía en la Crisis de la Humanidad Europea, 3ª ed. 1997), conlleva una reformulación de las prácticas sociales; sus protagonistas empiezan a comprenderlas de otras maneras; a producir nuevos conceptos y a interactuar con nuevos actores.

Lo que da sentido a los conocimientos y a la información es la acción, pero no en términos productivistas sino éticos. El desafío de las redes es entonces pensarse y producir conocimientos desde sus prácticas en este nuevo lenguaje universal o quedarse fuera de los circuitos lingüísticos que están creando realidad y poder.

La sociedad red

Según Manuel Castells, la Internet es actualmente la base material y tecnológica de la sociedad red; es la infraestructura tecnológica y el medio organizativo que permite el desarrollo de una serie de nuevas formas de relación social, de trabajo y de comunicación; formas que no tienen su origen en la Internet, que son fruto de una serie de cambios históricos, pero que no podrían desarrollarse sin ella.

En sus inicios, la Internet se basó en la colaboración de una red internacional de científicos y técnicos. Las redes libertarias comunitarias crearon toda clase de nuevas aplicaciones como las conferencias, los boletines y las listas de correo electrónico. El acceso a los códigos del software que gobierna Internet es, ha sido y sigue siendo abierto, y en esto se ha basado la constante innovación tecnológica. Internet es un instrumento de comunicación libre.

La divulgación a través de redes no es simplemente información sino una información reapropiada y en ese sentido lo que se divulga son conocimientos. Así pues, las redes son estructuras organizativas adecuadas a la necesidad de apropiación de conocimientos por sujetos distantes territorialmente.

Existe una relación recíproca entre el acceso a los medios de comunicación (“derecho a comunicarse”) y la participación civil. La participación civil abre espacios de comunicación, y éstos a su vez propician la participación civil. Pero para que existan dinámicas de participación, necesitan construirse una cultura de la comunicación y una cultura del trabajo en red.

La revolución informática genera una creciente brecha entre los “conectados” y los “desconectados”. Siguen existiendo entre los países del norte y del sur y en los sures y nortes de todos los países del planeta desigualdades no « reguladas » en la capacidad de acceso, capacitación, y uso de los medios globalizados.

En algunos países latinoamericanos, observamos un rápido desarrollo de un modelo de uso de Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) procedente de los grandes proveedores de Internet, en su mayor parte estadounidenses. Aunque en las principales ciudades de estos países los servicios de internet están disponibles a bajo precio, hay grandes carencias en el acceso a informaciones y comunicaciones que apoyen de manera efectiva las acciones ciudadanas.

Al asegurar la conectividad y promover una mayor eficiencia en la comunicación horizontal y el manejo de la información, se establecen las bases para que en las organizaciones se transformen las prácticas cotidianas de uso e intercambio de informaciones y conocimientos y se descentralice el poder para la toma de decisiones.

El uso del correo electrónico se está expandiendo rápidamente pero no así la capacidad para tener acceso a comunicaciones o informaciones en línea. De ahí la importancia de fortalecer el trabajo en redes y la construcción de sinergias para potenciar el « puenteo » de informaciones y recursos entre las organizaciones con mayor capacidad y las que no tienen acceso a la información ni capacidad para el uso de las herramientas informáticas existentes.

Es necesario que las políticas públicas relacionadas con el derecho a la información y a la comunicación y el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) consideren, entre otros aspectos: el acceso preferencial a las herramientas informáticas y telemáticas para las comunidades y organizaciones de zonas marginadas; los requerimientos de poblaciones sin acceso a la información escrita; la diversidad de culturas y lenguajes; la necesidad de controlar la intervención de las corporaciones que imponen modelos de comunicación; la importancia del uso de las telecomunicaciones para un desarrollo justo y sustentable; la promoción de la apertura y transparencia de informaciones detentadas no sólo por instituciones gubernamentales y empresas privadas sino también por instituciones académicas y ONGs.

Resulta pues indispensable desarrollar instancias de mediación ciudadana capaces de vincular las dinámicas locales con las globales, de “traducir” informaciones para hacerlas accesibles a las organizaciones con menos recursos y de establecer puentes multidireccionales (culturales, lingüísticos, etc.) que permitan potenciar las comunicaciones al servicio de los procesos locales.

Las organizaciones y redes ciudadanas en México

Lo que hemos dicho sobre la importancia de las redes ciertamente se aplica a México y, en general, a Latinoamérica. Sin embargo, nuestra experiencia nos muestra que en las organizaciones y redes ciudadanas (ORCs) existen varios problemas recurrentes; éstos serán abordados con cierto detenimiento en las conclusiones de este documento; baste por el momento hacer un rápido recuento:

  • En la vida de las ORCs, en sus procesos de planeación y de toma de decisiones no siempre se le da suficiente importancia al uso, acceso, manejo y generación de informaciones y conocimientos en - y para- las acciones que realizan en el cumplimiento de su misión y proyectos sociales.

  • Se conservan aún tradiciones y prácticas internas de concentración de poder a través de la centralización de informaciones y relaciones, incluso en aquellas organizaciones que adoptan de manera explícita modalidades democráticas de funcionamiento y que en su acción exterior buscan hacer visible la importancia del derecho a saber, del derecho a la información o de la transparencia del quehacer de otros actores como el gobierno y las empresas.

  • Los dirigentes de las organizaciones tienden a considerar inevitable esta concentración de poder pues no perciben la ganancia que tanto en lo individual como en lo colectivo obtendrían al transparentar, compartir, socializar y distribuir eficazmente cargas y responsabilidades en lo que a manejo, acceso y uso de información se refiere.

  • En ocasiones, la escasez de recursos y las dificultades para la gestión de fondos generan relaciones de competencia, tanto entre individuos como entre organizaciones, limitando su disposición a canalizar y transparentar ciertas informaciones, o delegar responsabilidades en otros, lo que se traduce en ineficacia e incluso ocultamiento no razonado de cierto tipo de informaciones y recursos.

Algunas de las causas de esas actitudes e inercias tienen que ver con necesidades no resueltas de fortalecimiento institucional. Un organismo puede estar recibiendo apoyos de diversas instancias, puede contar con recursos de distinta índole, pero estos recursos se pierden; faltan flujos internos y externos que los potencien; falta promoción coordinada para la transferencia y el intercambio. Fue este tipo de necesidades lo que llevó al surgimiento del Proyecto “Gestión de Saberes” (GES).

Frases escuchadas en los pasillos

  • Al final del encuentro cada organización siguió con su programa de trabajo: Y no hay quien organice la conferencia de prensa…

  • Cuando nos aprueben el proyecto podremos circular esa información…

  • Sí, pero no hubo registro. A ver si puedes encontrar a Fulano, el que asistió a ese encuentro…

  • después de tanto trabajo y tantos errores, nos dimos cuenta de que estábamos inventando el hilo negro

  • la que sabía de ese asunto ya no trabaja aquí…

  • sí son compañeros entusiastas, pero se nos pasó invitarlos porque no tienen correo electrónico…

  • disculpa, pero la que tiene el contacto con esa fundación es la directora…

  • no quedó claro quién se encargaba de circular los acuerdos de la reunión

  • la institución más fuerte se llevó el prestigio y la red sigue sin un equipo operativo…

(1) La red, en términos de Carlos Sluski, es « una forma social de vinculación que activa, por el vínculo, su propia estructura ».

12 fichas

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GES (Gestion de saberes - Gestion des savoirs) - Xalapa, Veracruz, MEXIQUE - México - rosicaudillo@gmail.com; geralatorre@gmail.com

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