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diálogos, propuestas, historias para una Ciudadanía Mundial

El pueblo Rom

Los gitanos, una cultura milenaria de tradición migratoria.

Maria Marcela HOYOS QUINTERO

10 / 2005

Comúnmente los miembros del Pueblo Rom, los gitanos, han sido reconocidos a través de un estigma negativo. Siempre han sido encarnados en personajes que representan a timadores y busca pleitos o adivinas y brujas; ambos como antagonistas de novelones mexicanos, venezolanos o brasileros que se ven en las pantallas chicas de América Latina. La estigmatización, como resultado de este estereotipo difundido a través de la televisión, ha hecho que el superfluo rasgo identitario que distingue a los Rom de los Gadyé o de los no gitanos (indios, mestizos y otras culturas en general), sea tanto su condición de villanos, como su atuendo recargado de bisutería y de faldas largas en las mujeres y pañoletas y cuchillos en los hombres. Por esta razón, se desconocen muchas de las características reales que distinguen a este particular pueblo milenario que llegó a América Latina con el tercer viaje de Cristóbal Colón .

El Pueblo Rom es originario de Egipto de donde se trasladó en el año 1000 d.c. a España. Posteriormente lo hizo a Europa del Este y finalmente a América Latina. La razón de las diferentes olas migratorias, obedece a circunstancias similares a las que originaron las migraciones del pueblo judío por todo el mundo. Persecuciones por razones religiosas, ideológicas, políticas y económicas que en el caso de los Rom, fueron lideradas por las castas dominantes de la India, instaron a este pueblo a iniciar una diáspora que llegó incluso hasta el siglo XX. A Colombia los gitanos llegaron en tres momentos distintos. El primera ola migratoria llegó con la época de la colonia a los departamentos de Chocó y Antioquia, de donde se dispersaron al resto del país. El segundo grupo llegó en la época republicana, viajando desde Argentina a Venezuela y posteriormente a Colombia. Los terceros llegaron como consecuencia de la persecución Nazi, durante la época de la Segunda Guerra Mundial y de la posguerra. Egiptianos, luego Egipcianos y Gitanos, a su llegada a América Latina, fueron conocidos como húngaros, posteriormente y en el caso particular colombiano, se fueron sumando a muchos individuos de diferentes grupos étnicos constituyendo las “rochelas”, de donde se deriva el sobrenombre de “rochelanos”.

Ana Dalila Gómez Baos es parte del Pueblo Rom contemporáneo en Colombia. Una gitana de nacionalidad colombiana que aunque en efecto, viste faldas largas y usa algunas joyas, su aspecto dista de ser el una vieja mañosa, esotérica ó bruja. Esta jovial e interesante mujer en su comunidad, se distingue por ser de las pocas que han asistido a la escuela y que han logrado obtener un título profesional. Por costumbre, las mujeres del Pueblo Rom son, al igual que muchos de sus niños, analfabetas. Esto obedece a dos razones. La primera, la falta de cubrimiento en educación para esta población itinerante en el país. La segunda, es que a propósito, los Rom no envían a sus hijos a la escuela y prefieren que ellos aprendan de la sabiduría de sus ancianos y del idioma Romanés, para preservar así su cultura y la tradición oral que los caracteriza.

Ana Dalila es Coordinadora del área de educación y cultura del proceso organizativo del Pueblo Rom, PROROM y actualmente trabaja en el Departamento Nacional de Planeación, DNP, en la Dirección de Desarrollo Territorial en Bogotá, Colombia. Su objetivo allí es el fortalecimiento y apoyo a los grupos étnicos colombianos, especialmente los Rom, dentro de la planeación administrativa.

En la actualidad existen en Colombia aproximadamente cinco mil gitanos y en la capital, Bogotá, alrededor de mil ochocientos - cifras no oficiales ya que el Pueblo Rom siempre ha sido reacio a los censos poblacionales, lo que obedece a su estrategia de supervivencia que los hace preferir mantenerse invisibles, según afirma Dalila-. Existen otras regiones en el país en las que se registran núcleos poblacionales del Pueblo Rom, tal como las ciudades capitales de departamento como Cúcuta, Cartagena, Calí, Pasto y Barranquilla y en ciudades intermedias como Girón, Sogamoso, Itaguí, Fusagasuga, Funza, Zipaquirá y Dos quebradas.

Aunque los Rom, han preferido mantenerse al margen de la civilización de oriente y occidente y preservar los rasgos identitarios y las costumbres propias de una cultura milenaria, basada en la itinerancia, la trashumancia y el nomadismo, ellos como muchas de las minorías étnicas del país y del continente, adolecen de las necesidades para las que no son autosuficientes. Educación, salud y empleo, que en el mejor de los casos son ventajas propias de un ciudadano de cualquier país del “mundo civilizado y desarrollado”, son las reivindicaciones por las que el Pueblo Rom ha decido salir de su anonimato. Teniendo como filosofía la pervivencia – sostenibilidad de la cultura a través del tiempo-, han decidido apartarse a algunas de las formas organizativas predominantes en la Gadyé, formas jerárquicas y gubernamentales no reconocidas por este pueblo, pero necesarias para acceder a canales formales de participación que les permitan llevar sus necesidades ante los gobiernos de los Estados donde residen.

En el caso colombiano, aunque existe el reconocimiento legal de las minorías étnicas, sus deberes y sus derechos a través de la Carta Política de 1991, los Rom no han logrado los mismos resultados en sus reivindicaciones culturales, sociales, políticas y económicas que los obtenidos por comunidades indígenas y afrocolombianas. Una de las razones por las que aún el multiculturalismo no los ha beneficiado, es porque como afirma Dalila, el Pueblo Rom ha venido sufriendo la destrucción de su pueblo, su cultura y su identidad como consecuencia del capitalismo avasallador. La legislación contemporánea, otorga un reconocimiento formal a las culturas que en ocasiones, en detrimento de sus estructuras sociales tradicionales, se transforman y reconocen una ley, un Estado, un territorio y un gobierno particular, incluso una religión predominante.

En este difícil contexto, durante la década de los ochenta, surgen las primeras inquietudes acerca de cómo organizar al pueblo Romaní. Un proceso permanente de transformación y adaptación dió como resultado en 1997, la creación en Colombia del Proceso Organizativo del Pueblo Rom de Colombia – PROROM-.

El avance más significativo quizá en el proceso de organización no sólo a nivel latinoamericano sino también a nivel mundial, es el Consejo de Organizaciones y Kumpeniyi Rom de las Américas –SKOKRA, en su sigla en idioma romanés- como máxima organización americana Rom. Bajo este Consejo se congregan organizaciones romaníes de Ecuador, Chile, Brasil, México, entre otras.

Esta organización es un paso decisivo hacia el reconocimiento propio y en el escenario mundial de los Rom y el resultado del enorme esfuerzo y la capacidad de adaptación y creatividad que han caracterizado al pueblo romaní, afirma Dalila. Sin embargo, los Rom aún enfrentan problemas como la identidad nacional como ciudadanos de un territorio, la marginalidad, la ilegalidad y la falta del respaldo Estatal de los países en los que residen.

Ante estas dificultades sumadas a la indiferencia y el desconocimiento de los Estados, los Rom han decidido impulsar un nuevo escenario de interlocución y que se suma a los espacios a los que han logrado acceder, precisamente por sus nuevos esquemas organizativos. La intensión esta vez es abordar de manera específica el tema de la migración y la múltiple nacionalidad para los Rom, buscando dar a ambos aspectos, un marco legal que permita reconocerlos como derechos civiles para este pueblo. Dentro de estos propósitos, buscan también ser reconocidos como una nación sin territorio y en razón de ello, tener un asiento, con voz y voto en la Organización de las Naciones Unidas –ONU-.

Con estos propósitos el Pueblo Rom está convocando a diferentes instituciones que decidan apoyar su iniciativa para concretar un próximo encuentro a realizarse entre el 22 y el 25 de noviembre de 2005, en el Colegio Colsan, San Luis de Potosí, México.

El fortalecimiento del Consejo de Kumpeniyis de las Américas –SKOKRA-; solicitar a la ONU que los Rom sean reconocidos como nación sin territorio y abogar por la flexibilización de las fronteras de los Estados para facilitar la movilidad del pueblo gitano, son las demandas concretas que trabajaran durante el encuentro propuesto.

La propuesta de este encuentro se ha presentado bajo el proyecto “o yectu chidinimos katar le rromane narodosko katar le americhi” – hacia la construcción de nuestro movimiento social americano- a diferentes instancias entre las que se cuentan la Secretaría General de la ONU, a través de una carta dirigida a KoffI Annan el 19 de julio del año 2002. A escasos días de la fecha prevista para la realización del encuentro, no se cuentan con los recursos suficientes y esto es lo que más preocupa a Dalila. Tras un enorme esfuerzo, ella no concibe que la falta de recursos vaya a dar al traste con la propuesta.

Los Rom son concientes de las complejas transformaciones culturales que se están produciendo a nivel continental y mundial como consecuencia de las dinámicas globales. En contraste, también reconocen su limitada capacidad de ser autosuficientes para responder a estas transformaciones y sienten una amenaza creciente a su pervivencia como cultura diferenciada, razón por la que desde muchos lugares del continente están enviando mensajes de solidaridad, pidiendo ayuda para llevar a feliz término el evento que con tanto tiempo han venido planeando.

Palabras claves

integración regional, movimiento social, resistencia cultural, defensa de los derechos fundamentales, democracia, democracia y cambio cultural, migración


, Colombia, América Latina, Bogotá

dosier

Integración regional en América Latina : Chile, Colombia, México

Comentarios

La urgencia del proceso organizativo del pueblo Rom, su esfuerzo por hacerse visible y las reivindicaciones de su lucha como cultura, no son el producto coyuntural del afán corporativo e institucional para dotar de legitimidad a los procesos de organización social como parte de los efectos negativos de las sociedades contemporáneas. En el caso de los Rom, la necesidad obedece a la historia un pueblo que ha sido atravesada por la fuerte tendencia hacia la alienación y la asimilación de una cultura dominante caracterizada por bajos niveles de tolerancia real, a pesar de ser ésta última y específicamente en el caso de América Latina, producto del mestizaje.

Por otra parte, los gitanos han sido nómadas ortodoxos desde su origen y nómadas circulares por conveniencia. En un principio este pueblo gitano circulaba libremente por cualquier territorio. Sin embargo, por las dificultades económicas, sumadas a la xenofobia cultural de la que son víctimas, los gitanos se han visto obligados a disminuir la frecuencia de sus migraciones. El problema fundamental en este sentido no es sólo la cuestión de la movilidad, paradójicamente tan restringida en sociedades que se dicen tan democráticas y liberales, como las contemporáneas. Es más bien la afluencia y la confluencia de culturas distintas en un mismo territorio. El contraste sociológico y las diferencias estructurales en cuestiones culturales, políticas, sociales y económicas de las comunidades gadyé, determinan la desigualdad de condiciones en las que los Rom deben adaptarse, a las que no pertenecen y en las que en definitiva seguirán estando en condiciones de desventaja.

La integración que se proponen los Rom es una integración desde sus necesidades y desde sus organizaciones para tratar de hacerse visibles y lograr el respecto de una mayoría que en la práctica es poco tolerante frente a la diferencia, pero que a fuerza de la normatividad y la institucionalidad pretende recrear el ambiente propicio para generar una cultura heterogénea.

Notas

Para consultar el texto completo de la separata del periódico El Tiempo, “En los confines

de Colombia” consulte: tr.eltiempo.terra.com.co/proyectos/fronteras2/base.html

Esta ficha fue realizada en el marco del desarrollo de la alianza metodológica ESPIRAL, Escritores Públicos para la Integración Regional en América Latina.

Fuente

Entrevista

GÓMEZ BAOS, Ana Dalila. Calle 26 # 13 – 19 Edificio FONADE (57-1) 5960300 Ext. 2534 Bogotá, Colombia. dgomezb@dnp.gov.co. Boletín informativo Planeta Paz “Colombiana en lenguas romances” en www.planetapaz.org. Documentos para el desarrollo territorial # 19 Bogotá, mayo de 1999 y Documentos para el desarrollo territorial Bogotá agosto de 2002.

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