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La inscripción política de la juventudes y los ciclos de protesta

Federico M. ROSSI

02 / 2005

Introducción

En este ensayo analizaremos brevemente el caso de los ciclos de protestas de 1976-1995 y de 1998-2005 en Sudáfrica en comparación con el de Tailandia (1987). El fin será demostrar como la inserción de los jóvenes en las relaciones sociales e históricas es una variable que debe ser considerada para comprender por qué y qué temas de la agenda inscriben políticamente a los jóvenes y el rol central de las redes estudiantiles. Ningún ejemplo es estudiado de forma detallada, su análisis es primordialmente ilustrativo, buscando destacar que la participación juvenil debe ser explorada en el marco de procesos políticos y relaciones sociales más amplias.

Sudáfrica: ciclo de protesta 1976-1995, el movimiento anti-apartheid

Las protestas de unos 20.000 estudiantes primarios y secundarios de Soweto, el 16 de junio de 1976, es el puntapié inicial de este ciclo de protesta. La activación de estos estudiantes se debió a la política educativa impulsada por el régimen de apartheid. Las nuevas normas que se rechazaban estipulaban que los negros debían estudiar únicamente en afrikáans. Esta protesta que comenzó como una revuelta estudiantil espontánea por sus intereses corporativos, desembocó en la base del movimiento anti-apartheid (Mokwena, 2004: 4).

Luego de varios años de movilización, el punto más álgido del ciclo se vivió durante la década de 1980. En este escenario de generalizada protesta contra el régimen,

Aunque la educación se mantuvo como un tema político crítico, la gente joven comenzó a tomar las luchas más amplias de la comunidad, [participando] alrededor de temas como la renta, el transporte, el ataque a los gobiernos locales títeres [del régimen], demandando la liberación de presos políticos, entre otras cosas. La gente joven también se alineó activamente con los sindicatos y las estructuras cívicas (Mokwena, 2004: 5).

Esta participación masiva de los jóvenes (la mayoría de los cuales se había vinculado al Congreso Nacional Africano [ACN], McAdam, Tarrow y Tilly, 2001: 154) se inscribía en la interpretación de que el régimen de apartheid resultaba intolerable, pero también porque:

Desde la perspectiva de los jóvenes, este era un tiempo de euforia así como de terror. Habían adquirido un nuevo sentido del poder y una visión del futuro. Se veían a sí mismos liderando hacia la libertad a las generaciones mayores. La liberación estaba en la mira y ellos eran los autores de ella (Mokwena, 2004: 5).

Luego de casi 15 años de lucha y el bloqueo internacional, en 1989, la élite política que sostenía al gobierno (el Partido Nacionalista [PN]), decidió negociar un proceso de paulatina apertura y democratización de las instituciones. Este proceso de democratización fue trasladando el núcleo político de las calles a las negociaciones de cúpulas entre el ACN y el PN, produciéndose paulatinamente la desmovilización y el cierre del ciclo de protesta que dio origen al movimiento anti-apartheid.

Ciclo de protesta 1998-hoy: el movimiento por la inscripción política de los infectados con el VIH/ SIDA

A fines del siglo XX, Sudáfrica se encontraba en pleno proceso de democratización, en el mundo había finalizado la Guerra Fría y la Unión Soviética ya era parte de la historia. En este nuevo escenario mundial, surge un inédito conflicto sociopolítico que rearticulará las dinámicas políticas y la acción colectiva.

En Sudáfrica la pandemia del VIH/ SIDA ha literalmente reconfigurado el mapa demográfico del país. De un total de 43.792.000 habitantes, un 20,1% tiene VIH/ SIDA, siendo un 30,8% mujeres de entre 15 y 24 años (UNICEF–UNAIDS–WHO, 2003: 44, tabla 1). Incluso, en algunas regiones del país la expectativa de vida promedio se ha reducido a 35 años. El impacto proyectado en Sudáfrica de esta pandemia es alarmante. Se cree que más de 1.500.000 sudafricanos habrán muerto de enfermedades vinculadas al VIH/ SIDA entre el 2000 y fines del 2005. Unos 130.000 niños contraen el virus por año, por lo que se cree que para el año 2010 habrá 2.000.000 de niños huérfanos (Treatment Action Campaign, 2004: 3). La magnitud de este fenómeno ha implicado que las relaciones familiares se hayan alterado llevando a que, como dice Kumi Naidoo, presidente de CIVICUS:

En África, donde la pandemia del VIH/ SIDA ha disecado un gran número de países, donde tenemos tantos adolescentes sostén de hogar porque ambos padres han muerto… Estos jóvenes son adultos. Son adultos de sensibilidad. Están liderando sus familias… Ya son líderes, no están esperando para liderar mañana. Entonces, yo pienso que es un sin sentido cultural [seguir sosteniendo que los jóvenes son el futuro]… que afecta el potencial de la gente joven (entrevista).

En el marco de una democratización institucional ya concluida y el fin de los meta-relatos que estructuraban grandes grupos en torno a un movimiento por la transformación global de la sociedad (todos procesos de los que ya hemos dado cuenta en el documento Nº 2); los jóvenes en Sudáfrica se inscriben como sujetos políticos principalmente ante un tema específico que está directamente vinculado a sus historias de vida. El movimiento por el tratamiento global de los infectados con el VIH/ SIDA es el que nuclea la mayor participación política en general, y en especial entre los jóvenes infectados. En este movimiento, la organización más importante es Treatment Action Campaign (TAC).

La TAC surgió en diciembre de 1998, cuando unas 15 personas protestaron en la escalinata de la Catedral de San Jorge, en Ciudad del Cabo. Este pequeño grupo reclamaba, en el día internacional de los derechos humanos, que se le diera tratamiento médico a la gente viviendo con VIH/ SIDA. Los ahí reunidos juntaban firmas para exigir al gobierno un plan nacional de tratamiento para los infectados, a esta cruzada la llamaron Campaña de Acción por el Tratamiento (en inglés, Treatment Action Campaign). Esta campaña era impulsada originalmente como un proyecto bajo los auspicios de la National Association of People with AIDS (NAPWA). A pesar de ello, luego de dos años, se ha inscripto como una organización independiente, constituyendo la punta de lanza del movimiento por la inscripción política de los infectados con VIH/ SIDA (Treatment Action Campaign, 2004: 2).

Aunque el grueso de los activistas de TAC están infectados, muchos de los que lideran el movimiento no lo están. Este movimiento, aunque no es parte de ningún partido es producto de la activación de gente con el virus y sin experiencia política previa, pero también –principalmente entre sus líderes- ex activistas del movimiento anti-apartheid o militantes vinculados al Partido Comunista de Sudáfrica. En otras palabras, aunque la TAC es producto de una nuevo clivaje, existe un nexo entre los actores del ciclo de protesta de 1976-1995 y el actual. Este nexo es el de las redes de activistas pre-existentes, las que se activaron en respuesta a esta nueva coyuntura crítica, adoptando las especificidades del nuevo contexto nacional y mundial.

Encuentro que hoy la gente, los jóvenes pero también los adultos, tienden a utilizar sus energías y activismo más en pos de causas específicas antes que enfrentar las grandes preguntas sobre la democracia, la governancia y el hecho de que las instituciones globales tienen poder pero no están dirigidas democráticamente. La gente ve estos temas tan lejanos y difíciles de cambiar que se enfocan en temas específicos, los cuales pueden ser comprendidos en las diferentes partes [puntuales] del tema [ej. lucha contra las minas antipersonales] (Kumi Naidoo, entrevista).

En este caso vemos como –aunque obvio, pocas veces considerado entre los estudiosos de las juventudes- los sujetos en condición juvenil se inscriben políticamente mayormente al igual que el resto de los grupos etarios: en torno al (o los) conflicto(s) sociopolítico(s) que atraviesan de manera transversal a toda la sociedad. En el mismo sentido, esta inscripción utiliza las herramientas y se expresa dentro de los marcos interpretativos que imperan en el contexto donde se desenvuelven. En otras palabras, esperar en los jóvenes acción global y con una perspectiva de sistema, es pretender un tipo de acción colectiva que –aunque existe- es minoritaria incluso entre los adultos activistas. Como es posible notar en los casos analizados en los documentos Nº 3 al 10, existen especificidades de la participación e involucramiento de los jóvenes, pero estas deben considerarse en el marco del contexto organizacional y social donde se desenvuelven.

El único reclamo corporativo de los jóvenes: la educación

En Tailandia, durante el régimen militar de Thanom Kittikajorn (1971- 1987), las libertades políticas eran muy reducidas. Incluso, la gran mayoría de las universidades estaban intervenidas por el gobierno. Esto produjo que se instaurara un sistema de ingreso con examen, lo que llevó a que muchos jóvenes no pudieran acceder a la educación superior. La frustración provocó que muchos de ellos terminaran incluso suicidándose (International Youth Foundation, 1996: 66).

Debido a estas nuevas restricciones, fue constituyéndose entre los estudiantes de Thammasat, y luego de Ramkhamhaeng, diferentes grupos que se oponían al régimen militar. Luego de una protesta pidiendo la renuncia del rector de Ramkhamhaeng, los estudiantes que se manifestaron fueron expulsados. Debido a estos episodios internos a la vida estudiantil, así como debido a las persecuciones ideológicas y la prohibición de expresarse en la universidad que ello conllevó, los jóvenes fueron radicalizando y extendiendo su reclamo. Ahora lo que se solicitaba no era sólo la renuncia del rector, se buscaba la caída del régimen de Kittikajorn. Este ciclo de movilizaciones crecientes que hemos relatado muy escuetamente, así como la articulación que los estudiantes fueron logrando con otros actores, y las presiones internacionales, generaron la caída del dictador, luego de 16 años en el poder (International Youth Foundation, 1996: 66).

En este caso –al igual que como vimos con más detalle con los estudiantes de Sudáfrica- los jóvenes vuelven a activarse desde el ámbito estudiantil. En Tailandia, a partir de la Universidad de Thammasat, reclamando ingreso irrestricto y autonomía universitaria; en Soweto, reclamando la enseñanza universal bilingüe; en la Universidad de Concepción (Chile) luchando por la renuncia del decano impuesto por Pinochet (Muñoz Tamayo, 2002); o en Eslovaquia con la tibia movilización por el mejoramiento de la calidad educativa y el rechazo a la tutela estatal (Machácek, 1996). En todos los casos los que surgieron como conflictos corporativos (por temáticas estudiantiles) fueron llevando a los jóvenes a involucrarse cada vez más en uno de los reclamos sociopolíticos centrales de su época (en estos casos, democratización). Lo que queremos decir con esto es que las redes estudiantiles y su activación por reclamos corporativos son generalmente el disparador de la activación más masiva de los jóvenes (estudiantes) en conflictos macro-sociales. Esto no necesariamente sucederá, pero aquí (como en los casos estudiados en los documentos Nº 3 al 10) vemos como las redes estudiantiles siguen jugando un papel muy importante. Para muchos jóvenes las instituciones educativas representan el principal ámbito de socialización constante durante varios años, pudiendo fomentar redes de solidaridad muy sólidas (las que no siempre se expresan como movimiento estudiantil, sino que pueden derivar en grupos autonomistas [ver: documento Nº 7], la participación de jóvenes punks en la toma de la UNAM [ver: documento Nº 8] o el involucramiento en ATTAC o la YWCA [ver: documentos Nº 3 y 9]).

Mots-clés

sciences politiques, sciences sociales, éducation, jeune, participation populaire, sociologie, Etat, mouvement social, société civile, conflit social, revendication sociale


, Afrique du Sud, Thaïlande

dossier

La jeunesse en mouvement : formes de participation politique des jeunes

Commentaire

Breve aclaración

Aunque este texto puede ser leído de manera independiente, es parte de un conjunto más amplio donde el lector podrá comparar diversas formas en las que los jóvenes deciden participar políticamente. Por tanto, admite dos tipos de lecturas. La primera, es la de la ficha como ensayo separado, con su propia coherencia interna. La segunda forma de leer esta investigación, sugerida para la persona interesada en los diversos estudios de casos de participación política de los jóvenes que componen esta serie de trabajos: en forma continuada subdividida en capítulos (para esto recomendamos seguir el orden establecido en el documento Nº 1: “Las Juventudes en Movimiento: Informe sobre las formas de Participación Política de los Jóvenes”).

No obstante las dos alternativas existentes, este trabajo debe ser considerado en el marco del informe en el que se encuentra comprendido, así como en su vinculación con los documentos Nº 11 “Votar sólo ante Coyunturas Críticas: Chile y Eslovaquia en Perspectiva Comparada” y Nº 13 “Participar donde esté Permitido: Jóvenes en Contextos Autoritarios y/ o Corporativos”.

Notes

Source

Entretien ; Articles et dossiers ; Livre ; Rapport

Personas entrevistadas: Kumi Naidoo, presidente de CIVICUS

International Youth Foundation (1996) Youth Participation: Challenges and Opportunities. Meeting Report, International Youth Foundation: Nakhon Pathom.

Machácek, L. (1996) “Tendencies in the Transformation of the Youth Movement in Slovakia after 1989”, Human Affairs, Núm. 6, Bratislava.

McAdam, D., Tarrow, S. y Tilly, C. (2001) Dynamics of Contention, Cambridge UP: Nueva York.

Mokwena, S. (2004) “From Youth Struggles to Youth Development”, presentado en la United Network of Young Peacebuilders African Student Conference on Youth Inclusion, Empowerment and Action, 18 al 29 de abril de 2004, Freetown.

Muñoz Tamayo, V. (2002) “Movimiento social juvenil y eje cultural. Dos contextos de reconstrucción organizativa (1976-1982/ 1989-2002)”, Última Década, Núm. 17, Viña del Mar.

Treatment Action Campaign (2004) Treatment Action Campaign. An Overview, edición electrónica: www.tac.org.za.

UNICEF - UNAIDS - WHO (2003) Young People and HIV/ AIDS. Opportunity in Crisis, Naciones Unidas: Nueva York.

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