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Participar donde esté permitido: jóvenes en contextos autoritarios y/o corporativos

Federico M. ROSSI

02 / 2005

Las posibilidades de participar: los jóvenes en sus respectivos contextos

Los estudios realizados en todo el informe (documentos Nº 3 al 12) son de sociedades donde prevalecen las instituciones democráticas y existe un respeto –al menos básico- a los derechos cívicos y políticos. Sin embargo, esta no es la realidad de todo el concierto de naciones. En muchos países, mayormente entre los asiáticos, se da un fenómeno que es el de aumento en las condiciones de bienestar socioeconómico en convivencia con la restricción a las libertades políticas y civiles esenciales. Es por la existencia de estas particularidades como muchas otras, que es imprescindible considerar el tipo de relación existente entre el Estado y la sociedad para comprender las formas/ posibilidades de participación que existen para los jóvenes en sus específicos contextos de inscripción política.

Este documento no busca ser exhaustivo sobre la complejidad existente en el estudio de las relaciones entre Estado y sociedad. Su objeto es ilustrar otros modelos posibles, a fin de llamar la atención sobre una dimensión o eje que es central para la consideración de la participación de las juventudes.

China: caso estatista, autoritario, de partido-Estado

En China, debido al régimen de partido-Estado, el Partido Comunista Chino (PCC) es el único órgano político, el que controla desde sus élites al Estado y sus instituciones estatales y para-estatales. En este orden existe una sola organización legalmente autorizada para la participación de los jóvenes. Esta es la Federación de Jóvenes de Toda China, parte de la Liga Juvenil Comunista, que es la rama joven del PCC. Debido a esta estructura política, los canales legales de participación son únicos y unidireccionales. Obviamente esto imprime las formas de participación política disponibles. Mientras toda forma de movimiento social es ilegal (incluso el movimiento obrero, no existiendo el derecho a huelga, Zheng, 2002: 67), el voluntariado existe canalizado de dos maneras:

1. Por medio de las Asociación de Jóvenes Voluntarios, que depende de la Federación de Jóvenes de Toda China (y por tanto del PCC); o

2. Por medio de los diferentes agrupamientos informales, principalmente de estudiantes universitarios, que trabajan por la comunidad (grupos no reconocidos legalmente, pero “tolerados”, al no presentarse cuestionando, impugnando o enfrentando al PCC o al Estado).

Como dice Gan Dongyu, director ejecutivo del área internacional de la China Youth Development Foundation, organización sin fines de lucro para-estatal (dependiente de la Federación de Jóvenes de Toda China) al preguntársele si ve algún grupo que se presenta a sí mismo considerándose jóvenes y con ciertos derechos particulares a dicha condición:

Yo creo que tema por tema puede ser que sí… Tenemos sólo la Federación de Jóvenes de Toda China, y ellos creen que pueden hacerlo todo… por lo que se supone que no tiene que haber ninguna otra… porque creen que pueden ser representativos de todos los jóvenes en este país [China]…

Tal vez en ciertos temas hay ciertos grupos unidos para protestar por sus derechos, tales como los jóvenes discapacitados. Tenemos una federación de gente discapacitada, pero es también cuasi-gubernamental. Pero conozco localmente… en una comunidad tal vez ellos [los jóvenes] se organizan a sí mismos como gente joven. Entonces, tratan de proteger sus propios derechos… [ayudándose entre sí y a los demás a mejorar la calidad de vida de la comunidad] (entrevista).

Como nos relata este actor privilegiado, la participación está “encorsetada” en los canales cuasi-estatales confluyendo centralizadamente en la Federación de Jóvenes de Toda China. De todas maneras, la participación local, informal y de tipo voluntario por la autogestión y provisión de servicios sociales, aunque debiera legalmente sólo canalizarse por la Asociación de Jóvenes Voluntarios, es “tolerada” informalmente.

A pesar de ser estos los dos canales legales y “tolerados”, el proceso de reforma del Estado e instauración de una economía de mercado que impulsó China desde el 14º Congreso del PCC en 1992 ha tenido claros ganadores y perdedores (Zheng, 2002: 63-65). Entre los perdedores se destacan los granjeros y los trabajadores industriales de empresas estatales (Zheng, 2002: 50, tabla 1).

La protesta social (principalmente entre granjeros y trabajadores estatales) estalla recurrentemente a pesar de la represión y la escasa tolerancia del régimen a la disidencia. Ejemplos de esto son las persecuciones y asesinatos de estudiantes en 1989, durante las revueltas de Tiananmen; o las actuales persecuciones, torturas y encarcelamientos sufridas por los miembros del grupo religioso Falun Dafa. Esta última organización fue declarada ilegal en 1999, pero reconoce unos 100.000.000 de miembros en el país (según un folleto de Falun Dafa Chile: “Él [el PCC] no pudo tolerar que esta práctica fuera más popular o con mayor poder de convocatoria que las ideas mismas del Partido Comunista…”). Los encarcelamientos de seguidores en campos de trabajo forzado ya han llegado a 100.000 y hay 1600 muertos.

Como ilustración del impacto inevitable de la protesta social, a continuación reproducimos una cita de un informe oficial sobre la situación social en China:

Varios eventos (protestas sociales) llevando a la inestabilidad social, han tenido lugar en los recientes años, y algunos de ellos son realmente severos, teniendo un impacto negativo en la estabilidad social como un todo. Estos eventos toman muchas formas como huelgas de trabajadores, huelgas de docentes, visitas colectivas a altas autoridades [de gobierno], peticiones y marchas de protesta, conflictos violentos, demostraciones con sentadas, obstrucción de vías ferroviarias, huelgas de hambre, perniciosamente hiriendo a otros, destruyendo y robando. Algunas principales características son las que siguen. Primero, el incremento en intensidad. En algunas regiones, [los que protestan] bloquean las oficinas de gobierno, impidiendo la comunicación de líneas vitales, atacando a oficiales de gobierno y gritando consignas [contra el gobierno]. En una ciudad, durante un mes, los que protestaban atacaron el gobierno 23 veces. En algunas provincias, hubo ataques con bombas [caseras]. Segundo, un drástico crecimiento en los eventos involucrando acción colectiva. Por ejemplo, visitas colectivas a altas autoridades. Esto tuvo un crecimiento anual de un 27% en los últimos años. En un distrito en el sur de China, hubo en un mes 13 visitas colectivas por granjeros muy revoltosos. Cada visita involucró a cientos de gente protestando, y fueron más de 10.000 personas en total. En la actualidad, estas visitas colectivas involucran a cientos de personas de diferentes villas y pueblos. Las protestas son importantes en fortaleza e ímpetu, los participantes conducen autos, llevan estandartes y pancartas, gritando consignas. Tercero, hay un rápido crecimiento en el número de eventos resultado de tensiones entre las masas y los oficiales de gobierno (Chunguang [1998: 129], citado por Zheng, 2002: 45-46).

Por lo tanto, “tolerada” o no, el PCC inevitablemente se ve enfrentado a formas de participación disruptivas. En muchas de ellas –seguramente- hay jóvenes. En China, debido a las profundas transformaciones vividas, los incentivos políticos para activarse pueden emerger en cualquier momento, pero los riesgos son claros a la luz de las demostraciones que ha dado el Estado chino. Las circunstancias específicas (u oportunidades y peligros políticos) que restringen o fomentan la participación deben ser consideradas en todo caso a ser estudiado.

Singapur: caso corporativo, de democracia limitada

El modelo corporativo no es necesariamente no-democrático (Francia, Alemania, Bélgica y los Países Bajos se ubican en diferentes niveles de esta categoría según Salamon, Sokolowski y Anheir, 2000: 19-20). Sin embargo, mayormente en Asia, este modelo convive con una democracia limitada, donde en algunos países los derechos y libertades civiles se restringen al sufragio (ver O’Donnell, 1992, 1996). El caso de Singapur es uno de ellos, con un grado de limitación democrático medio. Específicamente sobre las relaciones entre Estado y sociedad, el corporativismo implica:

… que el estado ha sido inducido o compelido a hacer causa común con las instituciones sin fines de lucro, a fin de que las instituciones sin fines de lucro funcionen como uno de los varios mecanismos ‘pre-modernos’ que son deliberadamente preservados por el estado en sus esfuerzos por retener el apoyo de las élites sociales clave mientras evita demandas más radicales de protección y bienestar social (Salamon, Sokolowski y Anheir, 2000: 17).

En el caso de los canales institucionales de participación para la juventud (considerando que aquí existen más incentivos y menos riesgos que en China para participar disruptivamente por “fuera”), estos se restringen a dos tipos:

1. Canales estatales: la People’s Association Youth Movement (PAYM), la “… extensión juvenil de las organizaciones de base nacionales lideradas por el gobierno en cada barrio o zona…” (IYF, 1999: 12). Esta organización depende de la People’s Association (PA), formada en 1960 como la organización nacional de bases, con el objeto de “construir una nación cohesionada y dinámica por medio de la participación de masas en actividades educativas, sociales, culturales, deportivas y recreativas entre otras” (IYF, 1999: 14, n. 8).

2. Canales cuasi-estatales: organizaciones no gubernamentales, pero dependientes de este, e incluso alineadas y dirigidas por el Estado. Las dos principales organizaciones son la National Youth Achievement Award (de la red The Duke of Edinburgh Award Association) y Youth Challenge (IYF, 1999: 18).

Mientras la PAYM es la principal institución en el agrupamiento de jóvenes (10.000, entre 12 y 35 años, conectados por escuelas y clubes barriales, IYF, 1999: 13, tabla), en los casos de la National Youth Achievement Award y Youth Challenge, a pesar de no ser instituciones formalmente de gobierno, las decisiones son tomadas por las autoridades del Estado nacional. Ambas tienen en su consejo directivo a ministros de gobierno, parlamentarios o jefes de las fuerzas armadas. Incluso, en la National Youth Achievement Award, su presidente es el Ministro de Comunicaciones (IYF, 1999: 19). En todos los casos el Estado ejerce un control estricto sobre el status de estos organismos, definiendo sus privilegios y el curso de sus acciones.

Una explicación muy difundida desde la sociología de la cultura considera que estos modelos de participación de escasa autonomía personal, se deben a la herencia del confucianismo, el que fomenta un respeto estricto a la autoridad patriarcal (Bell, Brown, Jayauriya y Jones 1995: 17-40). Más allá de lo debatible de esta afirmación, a los fines de nuestra investigación resulta de interés la necesidad de examinar las relaciones entre el Estado y la sociedad a la hora del estudio de la participación política de los jóvenes. No sólo es de importancia a los efectos de considerar democracias no liberales, sino que incluso (en un estudio más específico) resulta interesante para considerar las diferencias entre las liberales y las social-liberales, así como el estudio de las transformaciones históricas que pudieran sufrir.

El caso de Eslovaquia, por ejemplo, es ilustrativo de un proceso de apertura y liberalización política. Luego del surgimiento del Estado eslovaco, y a pesar del régimen de Meciar, fue disolviéndose el modelo estatista de partido-Estado soviético que imperaba en Checoslovaquia (ver: documento Nº 11). Este proceso de progresiva liberalización de la participación política (y por tanto de transformación en las relaciones entre el Estado y la sociedad) tuvo un efecto decisivo en el desarrollo de las organizaciones juveniles de Eslovaquia. Machácek (1996) da cuenta detallada de este proceso, al observar tres tendencias entre las organizaciones juveniles: a. pluralización por fin del modelo centralizado de partido-Estado; b. desestatización por la apertura al desarrollo de organizaciones no gubernamentales; y c. descentralización en su accionar por la pluralización en combinación con el retroceso del Estado en la ejecución de ciertas políticas públicas, en especial las vinculadas al bienestar socioeconómico.

En resumen, si el peso de determinadas formas organizativas (ver: documentos Nº 3 al 10) debe ser considerado en el estudio de las formas de participación, es tanto o más importante la consideración por la influencia (y las oportunidades y riesgos que ofrecen) las relaciones entre el Estado y la sociedad que se hayan estructurado históricamente. Por tanto es de esperar que su influjo se perciba en las lógicas de acción colectiva que en su interior se desarrollen.

Mots-clés

sciences sociales, sciences politiques, jeune, participation populaire, Etat, conflit social, société civile


, Chine, Singapour, Slovaquie

dossier

La jeunesse en mouvement : formes de participation politique des jeunes

Commentaire

Breve aclaración

Aunque este texto puede ser leído de manera independiente, es parte de un conjunto más amplio donde el lector podrá comparar diversas formas en las que los jóvenes deciden participar políticamente. Por tanto, admite dos tipos de lecturas. La primera, es la de la ficha como ensayo separado, con su propia coherencia interna. La segunda forma de leer esta investigación, sugerida para la persona interesada en los diversos estudios de casos de participación política de los jóvenes que componen esta serie de trabajos: en forma continuada subdividida en capítulos (para esto recomendamos seguir el orden establecido en el documento Nº 1: “Las Juventudes en Movimiento: Informe sobre las formas de Participación Política de los Jóvenes”).

No obstante las dos alternativas existentes, este trabajo debe ser considerado en el marco del informe en el que se encuentra comprendido, así como en su vinculación con los documentos Nº 11 “Votar sólo ante Coyunturas Críticas: Chile y Eslovaquia en Perspectiva Comparada” y Nº 12 “La Inscripción Política de las Juventudes y los Ciclos de Protesta”.

Notes

Source

Entretien

Personas entrevistadas: Gan Dongyu, China Youth Development Foundation

  • Bell, D., Brown, D., Jayauriya, K. y Jones, D. (1995) Towards Illiberal Democracy in Pacific Asia, Saint Martin’s Press: Oxford.

  • Chunguang, W. (1998) “1997-1998 Nian: Zhongguo Shehui Wending Zhuangkuang de Diaocha”, en Xin, R. et al. (eds.) Sheshui Lanpishu 1998, Shehui Keuxe Wenxian Chubanshe: Beijing.

  • IYF (1999) “The Challenge of Participation. The case of Singapore”, en International Youth Foundation, Youth as Nation Builders, International Youth Foundation, edición electrónica: www.youthmovements.org/guide.

  • Machácek, L. (1996) “Tendencies in the Transformation of the Youth Movement in Slovakia after 1989”, Human Affairs, Núm. 6, Bratislava.

  • O’Donnell, G. (1996) “Otra Institucionalización”, Revista Ágora, Núm. 5, Buenos Aires.

  • O’Donnell, G. (1992) “Delegative Democracy?”, Working Paper Series of the Helen Kellogg Institute for International Studies: University of Notre Dame.

  • Salamon, L., Sokolowski, S. y Anheier, H. (2000) “Social Origins of Civil Society: An Overview”, Working Papers of the Johns Hopkins Comparative Nonprofit Sector Project: The John Hopkins University.

  • Zheng, Y. (2002) “State Rebuilding, Popular Protest and Collective Action in China”, Japanese Journal of Political Science, Vol. 3, Parte 1, mayo, Tokyo.

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