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Música Ficta

La recuperación de un legado cultural latinoamericano

Clara Piedad JIMÉNEZ HINESTROSA

06 / 2005

Música Ficta, es un grupo de origen colombiano que interpreta música antigua, española y latinoamericana, creado a finales de 1988. Actualmente es un cuarteto conformado por Jairo Serrano (tenor, percusión), Julián Navarro (vihuela de mano, guitarra barroca, tiorba), Elisabeth Wright (clavecín) y Carlos Serrano (flautas dulces, chirimía, pito y tamboril). Desde su creación, sólo Carlos y su hermano Jairo han permanecido en el grupo, el cual ha oscilado entre cuarteto y septeto. Su trabajo se ha centrado en dar conciertos y en grabar sus interpretaciones, esto último con el interés de dejar una memoria de lo realizado y de marcar el comienzo de una nueva producción. Cada uno de sus CD es su carta de presentación, es el resultado de la satisfacción de poder producir de manera impecable un trabajo musical, porque creen en lo que hacen.

Interpretar repertorio español y latinoamericano tiene una razón; se trata de una especialización mundial que viene ocurriendo en ciertos tipos de música y que consiste en interpretar repertorios relacionados con el origen de los integrantes del mismo, es decir, es una manera de ganar credibilidad frente al público que escucha ciertos géneros musicales. Por ejemplo, en el caso de la música antigua, la vocalización es muy importante; se dificulta pronunciar francés si el intérprete no es francés, y si un grupo de origen latinoamericano va a Francia a interpretar música francesa, habría mucho escepticismo por parte del público frente a lo que pudieran transmitir. Ésta fue una táctica que desarrolló Música Ficta aún sin reconocerla como tal; el grupo interpretaba música antigua europea y su quehacer en la investigación los fue conduciendo a especializarse en el Barroco latinoamericano.

Para el caso de América Latina, encontraron un Barroco cargado de sincretismo, no sólo de influencia española (que a su vez fue influenciada musicalmente por Italia y por los ocho siglos de invasión árabe), sino también con algunas influencias de origen precolombino, como se ejemplifica por cantos en quechua o en dialectos negros traídos por los esclavos durante la colonia. Lo mismo sucedió con los instrumentos; de la guitarra española se derivaron instrumentos como el tiple colombiano, el cuatro venezolano, y el tres portoriqueño, que permitieron que la música de la época en Latinoamérica fuese diferente a la europea. Una buena cantidad de música en Europa se creaba para el placer, la cual era generalmente instrumental y se hacia para la nobleza, mientras que en América Latina tenía una función diferente: era catequizadora, y por lo tanto vocal, transmitiendo alabanzas religiosas.

El trabajo de Música Ficta ha permitido dar a conocer partituras que nunca antes habían sido grabadas y que su labor investigativa los llevó a encontrarlas y a reinterpretarlas. Lo paradójico de esto es que las han encontrado fuera de Colombia, pues aunque muchas de las partituras originales se hallan en un archivo como el de la catedral de Bogotá (uno de los más grandes de América Latina en esta materia), los musicólogos e investigadores no tienen acceso a ellas, no estando a la disposición de quienes lo necesitan.

En el mundo hay muchos grupos dedicados a la música antigua; el renacer de ésta se dio en Europa a mediados del siglo XX y había en ese entonces dos o tres grupos; en la década de los 70 se empezó a difundir en países como Inglaterra, Suiza y Alemania, para luego pasar muy lentamente a Italia, Francia, España, Bélgica, y aún después a América Latina.

En América Latina el número de interpretes de música antigua es tan reducido que es normal que se conozca entre todos; en Colombia existen alrededor de siete agrupaciones entre profesionales y aficionadas; hay una colaboración mutua entre la mayoría en cuanto al intercambio de información, pero si Carlos quisiera invitarlos a dar conciertos en Colombia sería casi imposible. Es muy difícil conseguir ayuda en el país para este tipo de eventos y cada grupo debe centrarse en conseguir sus propias oportunidades para mostrar su trabajo.

En el caso de Música Ficta, desde 1994 comenzaron a realizar giras internacionales; sin embargo, no ha sido nada fácil lograr lo que hasta ahora han alcanzado. Esto ha implicado para Carlos Serrano buscar los contactos alrededor del mundo y para el grupo en general, invertir dinero en las propuestas de presentación y tratar de superar la incredulidad, ante el éxito que pudieran tener, de algunos de los integrantes del grupo que han preferido dejarlo antes que invertir en el mismo.

Los conciertos los han llevado a países tan lejanos como Singapur, donde pueden encontrar un público conocedor de su música, y lugares tan cercanos y a la vez tan remotos que incluso los remonta a la época que interpretan: las misiones jesuitas en el Amazonas boliviano, donde el público fue una comunidad indígena que disfrutó de su música y que admiró los instrumentos que no conocían pero que sí estuvieron presentes en su historia unos cientos de años atrás. Con frecuencia hay lleno total en cada concierto; a veces la crítica es buena y a veces no lo es; algunos van por curiosidad y otros porque saben. En general, en Europa occidental y América del Norte el público sabe a lo que va, mientras que en Asia y América Latina no tanto. Sin embargo, Carlos resalta que los jóvenes latinoamericanos tienen un interés especial por acceder a este tipo de conocimiento, hay mucho entusiasmo, y sienten mayor curiosidad, mientras, que el público culto de Europa es menos entusiasta si bien receptivo.

Colombia es de los últimos países en América Latina en dar apoyo y promoción a este tipo de actividad cultural; países como Bolivia o Ecuador están considerablemente más adelante. En Colombia, el sector público les ha otorgado becas pero su consecución ha sido desgastante y el sector privado no sabe lo que significa apoyar la cultura. En muchos países el estado otorga a las empresas privadas rebajas en los impuestos cuando éstas hacen aportes en este campo. En Colombia han habido dos intentos de festivales de música antigua. El primero fue en 1989 y aunque hubo financiación, logísticamente fracasó; y el segundo, en el año 2000, tuvo menos financiación y fue un fracaso aún mayor.

El interés de Carlos Serrano por la música antigua nació casi desde el mismo momento en que se inclinara por la práctica de la flauta dulce. Esto sucedió tarde, en su adolescencia, cuando en las clases de música de su colegio el único instrumento que enseñaban a tocar era la guitarra y para él no resultaba llamativo. Podría decirse que su aprendizaje se dio de manera autodidacta, con unos pocos minutos de dedicación a la semana por parte de su profesora de música.

La interpretación de este instrumento lo remontaba a épocas puntuales de la historia, la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco, donde se escribía música para flauta dulce, la cual desapareció luego por razones estilísticas, para dar paso a la flauta traversa. Sólo hasta el siglo XX volvieron a aparecer composiciones para este instrumento. La flauta dulce necesita del acompañamiento de otros instrumentos, así que Carlos fue buscando entre sus amigos de colegio que interpretaran otros vientos y percusión, para poder compartir el gusto por la música antigua.

Vino la época de universidad, años que aunque los dedicó a la biología y a la investigación, no interfirieron con su crecimiento intelectual dentro de distintos géneros musicales. Mientras hacia la carrera universitaria también estudiaba piano y flauta, hacia parte de un coro y se matriculó en un programa de música en una universidad bogotana. Luego vinieron los postgrados de biología en el exterior; éstos le permitieron vivir de cerca los epicentros de música clásica, barroca, jazz, y rock, lo cual le hacia sentir una gran emoción pero aún no le hacían pensar en dedicarse profesionalmente a la interpretación musical.

Todo esto sucedió en la década de los 80; su grupo musical de amigos de colegio se disolvió mientras Carlos fue al exterior a especializarse. En los años noventa, tras la fundación de Música Ficta, comienzan las giras internacionales y, podría decirse, finaliza su trayectoria en la biología. Se dedicó a estudiar música, los viajes con el grupo se hicieron más frecuentes, y la disciplina que esta actividad implica y no le permitieron desarrollar más campos de acción. La música acaparó sus intereses, no sólo a nivel de interpretación sino también en investigación y pedagogía; todo esto lo condujo a un estudio social de la música, a remitirse a la historia y a transmitir su conocimiento a otros.

En cuanto a la enseñanza, Carlos es un convencido de que el conocimiento debe ser compartido y transmitido. Por esta razón, sus alumnos y todo aquel interesado en este u otro tipo de música tienen a su disposición todo cuanto él posee en este campo: su archivo de partituras, sus bases de datos e incluso sus propios instrumentos, la única condición siendo que él no los esté utilizando en ese momento. El trabajo investigativo que realizan es también un legado, el cual consiste en el rescate de repertorios que nadie antes ha obtenido ni grabado, y que se convierten en piezas valiosas para escuchar; son otro tipo de manifestación cultural poco apoyada y conocida en el país pero que es reconocida internacionalmente.

A pesar de que en Europa o Estados Unidos tendría más posibilidades de concentrarse en la música, Carlos no pretende dejar su país. Sus vivencias en cada lugar que ha conocido, lo acercan más a Colombia, donde encuentra una calidez insuperable en la gente y donde todavía hay muchas cosas por realizar. Para él, esto último es muy importante, el sentir la necesidad de que algo por hacer.

Mots-clés

intégration régionale, musique, identité culturelle


, Colombie, Amérique Latine, Cundinamarca, Bogotá

dossier

Intégration régionale au Chili, Colombie et Mexique

Commentaire

La música antigua es una expresión cultural común a toda Latinoamérica, siendo el resultado de la fusión entre nuestro origen precolombino y la cultura traída de Europa. La búsqueda en el área de Escritores Públicos e Integración Regional en América Latina sobre qué es lo que nos integra no me había hecho pensar en el pasado y esta experiencia con uno de los miembros de Música Ficta me mostró que hay un amplio espacio histórico que podría abordarse y que nos asombraría con lo que pudiésemos hallar en términos de identidad cultural, encontrando elementos que nos unen desde mucho tiempo atrás y que desconocemos totalmente.

Este desconocimiento no sólo me parece pertinente al proyecto sino también demuestra que el desarrollo y mantenimiento del patrimonio cultural en estos países es deficiente (en algunos más que en otros) y que seguimos empeñados en expresar las diferencias, lo que para mí implica desintegración, más que en buscar lo que tenemos en común y que, quizás, ampliaría el espectro de integración regional.

El haber podido entrevistar a Carlos Serrano me dejó una sensación agradable; él tiene la capacidad de transmitir la pasión que le imprime a lo que hace.

En el contexto colombiano, son escasos los espacios en los que se puede tener acceso a diversas manifestaciones culturales, y es gratificante saber que existen agrupaciones como Música Ficta que se han encargado de recuperar lo que a lo largo de la historia se ha olvidado.

El hecho de que Carlos comparta su conocimiento con todos y que considere que la investigación, no sólo en la música sino en cualquier área, debe tener un fin social y una razón práctica, es ya un gran aporte; sin la determinación de la agrupación no se sabría de la existencia de mucha de esta música, pues parte de esta producción se encuentra en archivos que no se permiten consultar y que quizás quienes están a cargo de su cuidado desconocen el valor cultural que guardan.

Notes

www.musicafictaweb.com.

Esta ficha fue realizada en el marco del desarrollo de la alianza metodológica ESPIRAL, Escritores Públicos para la Integración Regional en América Latina.

NTEGRACION REGIONAL, RESISTENCIA CULTURAL, MUSICA, IDENTIDAD CULTURAL

Source

Entretien

SERRANO, Carlos; Calle 94 No. 16 – 68; (57-1) 2579828; Colombia, Bogotá

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