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Esto nos pertenece

La caza de ballenas permite la subsistencia de la aldea indonesia de Lamalera gracias a sus ancestrales prácticas sociales, culturales y económicas

Pieter Tedu BATAONA

11 / 2009

La aldea de Lamalera se sitúa en la extremidad sur de la isla de Lembata, antiguamente conocida como isla Lomblen, en la provincia indonesia de Nusa Tenggara Timur (NTT). La población isleña se dedica principalmente a la pesca, una tradición ancestral heredada de tiempos inmemoriales. La comunidad pesquera de Lamalera presenta un carácter distintivo poco común y un estilo de vida diferente al de otras comunidades pesqueras tradicionales de otras regiones del mundo. Se especializa en la captura de peces de gran tamaño y de mamíferos marinos, sobre todo ballenas.

www.d-p-h.info/images/photos/8145_whale.jpg

© 2009 S. van Hulsenbeek

Como cazadores tradicionales de ballenas, la vida cotidiana de la población de Lamalera se somete a un conjunto de costumbres antiguas que rigen desde la construcción de los buques balleneros (pelédang en indonesio o téna lamafaij en el dialecto local) hasta la de los aparejos, y a un sistema de normas de comportamiento, prohibiciones y tabúes relacionados con la pesca, que incluye un método propio para el reparto de la captura.

La subsistencia de la comunidad depende enteramente de la pesca, de manera que salir a pescar constituye la rutina diaria de sus miembros. La actividad pesquera está determinada por la tradición y por factores estacionales.

La temporada oficial de pesca (mussi léffa o léffa nuang, que significa “estación seca”) va de mayo a septiembre. Durante este período las ballenas y los bancos de peces aparecen en el mar de Sawu, al este de la provincia. La campaña comienza con un pregón tradicional con que se convoca a los habitantes de las dos aldeas (Tétti Leffo y Lali Fatâ), así como a los propietarios de tierras de la zona (tana alep) a una reunión (tobu nama fattâ) donde se discutirán todas las actividades relacionadas con la caza de la ballena (ola nuâ). La comunidad de Lamalera siempre comienza la estación seca con esta ceremonia, que consta de los siguientes elementos:

  • la bendición que propicia una captura próspera;

  • el repaso de todas las actividades de la temporada anterior, y

  • la absolución de las fricciones y malentendidos ocurridos entre las dos comunidades de pescadores, entre los armadores (téna alep) y los patrones (méng o matros), entre los accionistas (ummâ alep) y las tripulaciones y entre la comunidad de Lamalera y los propietarios de tierras (lango fujjo).

La temporada de pesca oficiosa, denominada Plaé ba léo, comienza con el grito repetido de “¡Ba léo! ¡Ba léo!” proferido por los pescadores para animar a sus compañeros de oficio a embarcarse en pos de las ballenas.

Menos balleneros

Normalmente los barcos que salen al mar durante la temporada oficiosa son menos numerosos que en la temporada oficial: sólo los pesqueros que se encuentran en buenas condiciones se atreven a zarpar. El Plaé ba léo puede iniciarse en cualquier período, según el momento y el lugar en que aparezca la presa. El método de pesca de los balleneros de Lamalera consiste en primer lugar en arriar las velas y plegar el mástil en cuanto la ballena sale a la superficie a respirar. De esta manera indican a los compañeros en tierra firme que se preparan a iniciar la caza. Este período se denomina téna mété pérra kotéklema.

A continuación, bajo la dirección del lama fa (el jefe de la cuadrilla o arponero mayor), toda la tripulación se detiene a rezar, mientras el arponero les rocía con agua bendita en una ceremonia de purificación simbólica de cuerpo y alma. Comienza así un período en el que resulta tabú para los marineros insultar a los demás o proferir palabras malsonantes. También está prohibido llamar a los compañeros cuyos nombres evoquen lugares, como serani o kupang. Si no se respeta esta prohibición puede ocurrir un desastre.

Según los lamalera, el intercambio de expresiones groseras reduce las probabilidades de cazar una ballena: tal vez el lama fa no consiga acertar en el tiro o bien acierta pero el arpón se suelta. Esta situación se conoce como ikâ nabé tobang liér héna. Si se pronuncian nombres prohibidos la ballena arrastrará al pesquero al lugar evocado por ese nombre.

El lama fa, ayudado por el bréung alep (el equivalente al contramaestre), ata el arpón a una larga caña de bambú o lékka. Entonces el lama fa avanza hacia el hâmmâ lollo y se coloca en posición para arponear. Pero antes necesita que sus compañeros le den permiso. La tripulación se lo da diciendo “ikâ titté” (“esto nos pertenece”). En caso contrario, dirán “ongaro”.

Una vez conseguida la aprobación de la tripulación, el lama fa inmediatamente lanza el arpón a la ballena y se zambulle en el mar (tuba nabé dopâ). En este momento el mando del pesquero pasa al timonel (lama uri) y al bréung alep. La principal tarea del primero consiste en mantener el rumbo del barco mientras la ballena lo jala, y la del segundo largar el cabo amarrado al arpón. La seguridad del ballenero y de su tripulación depende en gran medida de la destreza de ambos. Si el timonel falla, el ballenero puede zozobrar o chocar con otros botes, poniendo en peligro la vida del arponero y del resto de la tripulación. Los lamalera tienen como lema “vivir y morir en el mar” que refleja el espíritu combativo que les lleva a arriesgar la vida por su patria (lefo tana) y por sus esposas y sus hijos (kiddé knuka).

La resistencia de la ballena

Resulta difícil hacerse una idea de la resistencia que puede ofrecer una ballena. Sin embargo, la experiencia enseña que la ballena se rinde después de recibir tres golpes de arpón. Cuando su saliva aparece ensangrentada, es señal de que ha sido vencida. A la tripulación no le queda sino remolcar al gigantesco animal a la orilla. Poco a poco se va jalando su cuerpo impotente hacia el barco y varios marineros saltan encima de ella para acuchillarla con el duri (un cuchillo largo) y la beladda (una especie de bayoneta), mientras que otros le clavan el bichero (ganco o kenaté) en el morro y en la aleta caudal. Después el animal sacrificado se amarra al bote y se transporta hasta la orilla. La tripulación reza entonces para agradecer a los dioses su generosidad. Van remando hacia la costa cantando alegres melodías como “Ribu lefo golé, tubo béra raé mai” (“que vengan todos los habitantes de la aldea a ayudarnos a jalar esta ballena”).

Corresponde al lama fa escoger el tipo de ballena que va a cazarse. Según la tradición de los lamalera, algunos ejemplares no deben ser arponeados a fin de evitar el posible peligro que suponen para el buque y para la tripulación, como pueden ser:

  • cetáceos en pubertad, por su ferocidad y porque no se rinden fácilmente después de ser arponeados;

  • hembras recién paridas, que suelen mostrar igualmente un comportamiento feroz, y

  • animales en apareamiento, ya que el macho defenderá a la hembra en caso de que sea capturada.

Tanto la carne como la piel de la ballena se secan a fin de extraer su grasa. Ambos pueden trocarse a cambio de alimentos procedentes de tierra firme y el aceite se emplea para alimentar las lámparas. Las barbas o dientes se usan para fabricar recuerdos, como anillos o boquillas de cigarrillo. Los huesos se calcinan y se emplean en la construcción al mezclarlos con rocas trituradas. Una parte de la grasa se conserva mediante salazón, obteniendo el mudu, que se conserva durante dos o tres años. El mudu puede consumirse tal cual o acompañado de verduras. La carne que queda al final pegada a los huesos, ika napung, se seca y se conserva para las épocas de escasez o para consumirla acompañada de vino de palma.

La caza de la ballena (ola nua) representa toda una forma de vida que sostiene el espíritu de la comunidad de Lamalera. Esta antiquísima práctica refleja numerosos aspectos de la vida del pueblo Lamalera, no sólo de su economía, sino también de sus dimensiones teológica, espiritual, social y cultural.

Mots-clés

pêche, pêche artisanale, culture traditionnelle, société traditionnelle


, Indonésie, Lembata Island

dossier

Défis et combats des pêcheurs dans le monde. Sélections de Samudra et Yemaya, revues de l’ICSF

Notes

Este articulo se puede leer en inglés y francés.

Compartir alimentos en Lamalera, Indonesia: ensayos de hipótesis adaptativas. sciencestorm.com/award/0514559.html

Los lamalera de Indonesia: perfil de una población. www.joshuaproject.net/peopctry.php?rog3=ID&rop3=211103

Los cazadores de ballenas de Lamalera, Indonesia (sinopsis de documental).

www.therai.org.uk/film/volume-ii-contents/the-whale-hunters-of-lamalera-indonesia/

Source

Texte original

ICSF (International Collective in Support of Fishworkers) - 27 College Road, Chennai 600006, INDIA - Tel. (91) 44-2827 5303 - Fax (91) 44-2825 4457 - Inde - www.icsf.net - icsf (@) icsf.net

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