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¿ Hacia un gobierno planetario ?

(Vers un gouvernement planétaire?)

11 / 1994

Los asuntos que competen a una familia los debe resolver esa familia. Los que atañen a una comunidad o a un país deben ser enfrentados por esa comunidad o país. Pero ¿y los que tienen que ver con el planeta entero? ¿Hasta qué punto la ONU puede enfrentar problemas globales? Las negociaciones intergubernamentales para una Convención Marco sobre Cambio Climático (INC-CMCC)son un ejemplo de sus limitaciones.

Los intereses en juego

Confluyen en la ONU varios tipos de países:

Los países desarrollados, grandes consumidores de petróleo y emisores de contaminantes. Asumen compromisos obligatorios y cuantitativos. Proporcionan recursos para enfrentar el problema.

Estos países reconocen que la excesiva concentración de dióxido de carbono en la atmósfera se debe principalmente a las emisiones generadas en sus industrias, en el presente e históricamente, pero no parecen estar dispuestos a cambiar sus patrones de uso de energía, sus modelos de producción industrial, sus costumbres de consumo.

Los países en vías de desarrollo, con menor responsabilidad histórica, que asumen compromisos voluntarios y cualitativos. Pueden captar financiamientos externos para poder hacer frente al problema.

Las delegaciones de los países en vías de desarrollo reclaman el derecho de desarrollarse. Desde su perspectiva, no existen modelos de desarrollo que no dependan de la industrialización y de la quema de combustibles fósiles, por lo cual el derecho a desarrollarse significa derecho a emitir dióxido de carbono. A esto se le ha llamado el "imperativo industrial".

Los países intermedios, que reconocen su contribución al problema y asumen ciertos compromisos voluntarios. Reciben recursos internacionales pero, de manera voluntaria, también aportan (es el caso de México).

Una categoría adicional estaría representada por los países árabes, que dependen de la producción y comercio de petróleo. Estos países han obstaculizado la adopción de medidas de fondo para combatir el cambio climático, ya que ello significaría castigar el modelo energético basado en la quema de combustibles fósiles. Su postura y su esfuerzo de cabildeo coinciden con los de diversas ramas industriales del Primer Mundo como la industria automotriz, la carbonífera y la petrolera.

Dado que ninguna ley internacional es obligatoria, y sólo los países que firman una convención aceptan regirse por ella, resultaba importante lograr la adhesión de los países que más gases de invernadero emiten. Esto confirió a estos países un fuerte poder de negociación, y les permitió suprimir del texto de la CMCC los párrafos que establecían compromisos y metas precisas y calendarizadas. El esfuerzo de las delegaciones de varios países europeos y asiáticos, y de numerosas ONGs, resultó estéril. El resultado fue una ley muy "blanda", cuya aplicación dependerá de la buena voluntad de los gobiernos en turno; una Convención suficientemente blanda como para que el presidente Bush pudiera asistir a Río de Janeiro, firmarla y aparecer como alguien preocupado por los problemas ambientales.

No existe actualmente una instancia de "gobierno planetario" que pueda tomar decisiones por encima de los gobiernos nacionales. La soberanía de los países, tan importante desde muchos puntos de vista, se convierte en impunidad cuando es imposible obligar a un país a respetar lo que es de todos. Los acuerdos que se toman en la ONU quedan muchas veces en declaraciones de buenas intenciones.

Ante esta situación, un grupo de personas está impulsando una propuesta llamada "La Tríada Vinculante" (the Binding Triad), que plantea reformar la ONU para crear un verdadero sistema de toma de decisiones a nivel planetario. Según este sistema, el criterio actual que existe en la ONU de "un voto por país" sería complementado por otros dos criterios: la población de los países y la contribución al presupuesto de la ONU (que en general es un porcentaje del Producto Interno Bruto).

Esto querría decir que si una propuesta sometida a consideración de la ONU obtuviera apoyo de diversos países, y estos países tuvieran la mayoría no sólo por su número, sino por la población que representan y el poderío económico, la propuesta sería aceptada y llevada a la práctica, independientemente de que otros países se opongan.

La Tríada Vinculante intenta así combinar un enfoque democrático (los países más poblados tendrían un voto más "pesado")con un enfoque realista (que reconoce la importancia de captar la adhesión de los países ricos, quienes muchas veces tienen que financiar las acciones resultantes de los acuerdos internacionales).

La propuesta será discutida en el 50 Aniversario de la ONU, en 1995.

Mots-clés

relations internationales, politique internationale, géopolitique, ONU


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Notes

Para más información: Center for War / Peace Studies. 218 East 18th Street. Nueva York NY 10003

Source

Document de travail ; Articles et dossiers

GEA; CENTER FOR WAR/PEACE STUDIES, 1994 (MEXICO); Elaborado a partir de apuntes tomados en varias sesiones de negociaciones intergubernamentales (INC)sobre cambio climático, en la ONU, así como de los boletines del Centro de Estudios de la Guerra y la Paz

GEA (Grupo de Estudios Ambientales) - Allende N°7 Col. Sta.Ursula Coapa. México D.F. 04650 MEXICO - Tel: 56 17 90 27, 56 17 29 87 y 56 19 28 92 - Mexique - www.gea-ac.org - gea (@) laneta.apc.org

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