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Planeación participativa para el Manejo Forestal Integral

(La planification participative pour la gestion intégrale des forêts)

Gerardo ALATORRE

02 / 1995

Como una opción a los inventarios que únicamente buscaban programar la extracción de de materia prima para la industria, ERA A.C. ha venido desarrollando un método para la planeación participativa, junto con varias comunidades que están trabajando sus bosques. Además de aplicar el rigor técnico necesario en la estimación del potencial productivo del bosque, se incorporan criterios de relevancia para las comunidades y zonas particulares, siguiendo aproximadamente la siguiente secuencia:

a)Definición de Funciones-Objetivo

Se trata de desarrollar esquemas de manejo que se adapten a los requerimientos de una economía campesina; por eso, debe empezarse por delimitar los objetivos comunitarios más relevantes. Está claro que lo normal será que la comunidad quiera satisfacer al máximo sus necesidades de ALIMENTACION, VIVIENDA, EMPLEO, INGRESOS. Además de esos objetivos pueden identificarse otros, específicos para cada caso, como valores escénicos, sitios ceremoniales, etcétera. Todos ellos pueden tener una expresión cuantitativa.

b)Evaluación ecológica

Las Funciones-Objetivo definidas con la comunidad deberán restringirse a las posibilidades de sostenimiento del medio. Es necesaria entonces una evaluación ecológica. Para ello, partimos de un Inventario de Unidades Territoriales que se basa en el conocimiento tradicional que cada comunidad tiene de sus parajes. Se procura mantener la toponimia original y se hace una referencia codificada al plano base. En ese proceso, los jóvenes aprenden de los viejos todo un acervo de conocimientos tradicionales. El Inventario es un primer paso, muy importante, de la apropiación del terreno colectivo y de los recursos en él circunscritos.

Dicho Inventario de Unidades Territoriales se complementa con la información acerca del potencial productivo. En las zonas forestales se determina este potencial con técnicas de inventario, dendrometría y epidometría aceptadas, siguiendo las normas oficiales que existen para ello. Sin embargo, la información se procesa de modo que se conozca la productividad de cada unidad territorial en las mismas unidades consideradas para las Funciones-Objetivo: metros cúbicos de leña anuales, jornales al año, miles de pesos mensuales per cápita, por ejemplo.

Las zonas agrícolas, frutícolas y pecuarias pueden ser evaluadas también de modo que se sepa su productividad en términos de las Funciones-Objetivo. Para ello se procura aplicar conceptos sencillos, aceptados comúnmente, como índices de agostadero, jornales invertidos por hectárea, rendimientos netos, etcétera. También en este caso se procesa la información hasta obtener evaluaciones expresadas en unidades consistentes con las Funciones-Objetivo.

Es posible establecer extrapolaciones no demasiado riesgosas sobre la base de un sistema de clasificación de suelos congruente con los sistemas locales de producción. Es razonable pensar, por ejemplo, que si los rodales forestales en terrenos de cuarta clase tienen rendimientos de 2 m3/ha/año, si se decidiera reforestar un potrero de terrenos de cuarta en la misma comunidad, podrían esperarse rendimientos de al menos 2 m3/ha/año.

Planeación Económica

Los criterios tomados hasta este momento han sido:

* Sociales y culturales, para la definición de las Funciones-Objetivo. Intervienen conceptos como seguridad alimentaria, valores de uso y costumbres.

* Técnicos y ecológicos, para el Inventario de Unidades Territoriales y con los que se está entrando al conocimiento de la capacidad de sostenimiento del medio.

Con estos antecedentes se inicia la planeación económica. Se genera, como segundo paso en el proceso de apropiación, un diálogo en el cual jóvenes "técnicos comunitarios" y viejos de las comunidades buscan definir, en una perspectiva de largo plazo, el mejor uso de cada Unidad Territorial, tomando en cuenta las opciones productivas. Esto supone profundizar el diálogo para ubicar los sistemas factibles y preferibles.

El mejor tratamiento o labor de cultivo que se aplique a cada unidad territorial dependerá de su ubicación relativa respecto al poblado, los caminos, el relieve, las comunidades naturales, etcétera. Rara vez un solo sistema se aplicará a todo el bosque o a todas las áreas agrícolas. Más bien se definen mezclas "óptimas" de sistemas que permitan a la comunidad avanzar en ellogro de objetivos diferentes. La disponibilidad de computadoras permite procesar el enorme volumen de información que se genera, y establecer relaciones cuantitativas de tipo costo-beneficio, tiempo-beneficio o valores marginales para una primera Planeación Económica. Así, se delimitan zonas para vivienda, para leñeo, para la captación de agua, de reserva de recursos genéticos, de silvicultura intensiva, etcétera.

La búsqueda del consenso

Sin embargo, las comunidades campesinas tienen, con mayor o menor intensidad, contradicciones internas. No acatarán un Plan de Manejo Integral sólo porque la computadora lo calculó. La verdadera seguridad de que el Plan de Manejo se llevará a la práctica será dada por el consenso de la comunidad. Sin él, sale sobrando cualquier esfuerzo por refinar los métodos o las restricciones legales.

Hay varias regiones donde, por ejemplo, necesita lograrse cierto acuerdo entre quienes tienen rebaños (de ovinos, caprinos o bovinos)y quienes no. Los dueños de rebaños se apropian individualmente de los pastos, que son patrimonio colectivo, y dañan a menudo los bosques comunes para inducir pastos aprovechables por sus hatos. Estos ganaderos en muchos casos son poderosos.

El consenso comunitario se construye a base de diálogo, definición de posibilidades factibles y, finalmente, negociación.El equipo de técnicos comunitarios y técnicos de apoyo plantea a la asamblea un primer Plan de Manejo Integral. Este planteamiento dejará en claro los puntos clave en la lucha interna por la apropiación de los recursos naturales, o los puntos críticos de la enajenación de los recursos comunitarios por parte de compañías concesionarias o de intermediarios.

Debe promoverse entonces la discusión interna en la comunidad y, en términos de las fuerzas actuantes, establecer una negociación en la que se busque la prevalencia del interés social, cultural y económico de la colectividad sobre el interés de algunos miembros de la comunidad o de intereses económicos externos. La negociación tendrá un costo en términos de un alejamiento del óptimo calculado para el logro máximo de las Funciones-Objetivo; pero mientras se mantenga dentro de los límites ecológicamente permisibles, el plan de manejo negociado será mejor, en los hechos, que un plan realizado sólo en el papel.

Mots-clés

négociation, valorisation des savoirs traditionnels, méthodologie, communauté paysanne, forêt, élevage


, Mexique, Oaxaca

Source

Articles et dossiers

CHAPELA, Francisco J., ERA A.C. in. PASOS, 1992/04 (MEXICO), Año IV. N° 4.

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