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Las áreas naturales protegidas en México : entre el mito y la utopía

I. La controversia de las ANP en México: Conservacionismo, Ecodesarrollo, Mitos de manejo mecanicista.

(Las régions sous protection environnementale au Mexique. Entre le mythe et l’utopie I. Le débat sur les régions protégées au Mexique: Conservationnisme, Ecodéveloppement, Mythes de l’aménagement mécaniciste)

05 / 1995

La controversia. Es indudable que en México, las áreas naturales protegidas (ANP)son cada vez más importantes. El gobierno, los académicos y diversas fundaciones filantrópicas están incrementando su atención a los parques nacionales, las reservas de la biósfera y otras áreas protegidas. Sin embargo, el interés por las ANP también tiene un creciente sentido negativo. Diversos grupos campesinos se han opuesto a medidas burocráticas de protección de areas en las Selva Lacandona, Chiapas, en los Chimalapas, Oaxaca, o en Manantlán, Jalisco. Por otra parte, varios estudiosos han puesto en tela de juicio la utilidad de las ANP como formas de conservar la naturaleza.

Antecedentes. Hay evidencias de que el separar porciones del entorno con fines de protección es tan antiguo como la humanidad. Las culturas prehispánicas tuvieron una relación con la naturaleza caracterizada por un profundo respeto, que se tradujo en efectivas medidas de conservación. La Conquista, en cambio, causó brutales cambios ecológicos, sociales y étnicos. El país mantuvo cierta salud ambiental por la inaccesibilidad de muchos sitios, la falta de interés o de medios para su explotación y la resistencia cultural de diversos grupos indios. La revolución cambió drásticamente al país y marcó el inicio de su modernización, con un importante aumento demográfico y una urbanización acelerada. No obstante, es probable que los impactos ambientales más veloces y profundos hayan empezado hace apenas cuatro décadas, a partir de que se impuso un modelo que aceleró la industrialización, privilegió a los centros urbanos y a los mercados del exterior a costa del campo e implantó modos de vida y técnicas productivas de gran costos social y ecológico. En este escenario, hasta épocas muy recientes los parques y reservas de México sufrieron un casi total abandono. En 1986, más de la cuarta parte de la superficie legalmente protegida (apenas el 1% del territorio nacional)estaba gravemente deteriorada, y el total representaba muy pobremente la notable riqueza ecológica y biogeográfica mexicana.

Las areas naturales protegidas en la actualidad. La mayor parte de los cien parques y reservas que se han decretado en México no han pasado del papel. La SEDUE ha tratado de corregir eso mediante la creación del Sistema Nacional de Areas Naturales Protegidas y ha realizado un esfuerzo sin precedente para proteger extensas porciones del territorio nacional. Sin embargo, este intento ha enfrentado dificultades como escasez de presupuesto y personal capacitado; irregularidad y conflictos de tenencia de la tierra, e intereses creados de apropiación de los recursos naturales.

La protección a ultranza. Para muchos conservacionistas, la naturaleza es algo fijo, intocable. Proteger implica no intervenir. Pugnan por establecer enclaves que contengan muestras "representativas" de ecosistemas y de especies endémicas o en peligro de extinción. Para ellos, las comunidades rurales deberían estar excluidas de estas áreas por su importante responsabilidad en el deterioro ambiental. Esta tendencia va en retroceso, pero sus mitos persisten entre muchos grupos e instituciones.

El anti-conservacionismo. La reacción en contra del conservacionismo ha generado otros mitos que pueden ser igualmente perniciosos. Se ha creado una obsesión por encontrar el lado práctico de cualquier medida de conservación, y se descalifica a los "románticos" con el argumento de que ya no funciona la conservación a ultranza. Pero la historia reciente no registra un solo caso de protección a ultranza de algun área o especie biológica en México, y la búsqueda forzada de usos inmediatos de nuestro patrimonio puede hacernos perder un tiempo precioso, porque hay especies y sitios que deben protegerse estrictamente, por lo menos mientras investigamos cómo usarlos sensatamente y nos organizamos para hacerlo de modo socialmente justo. Tal es el caso de ciertas selvas húmedas.

El ecodesarrollo. Hoy se enfatiza por doquier que es posible conciliar el desarrollo con la conservación. El desarrollo ha pasado a ser equitativo, estabilizador, alternativo... Sin evitar que los pobres sean hoy más pobres ni que el entorno se degrade cada vez más. Ahora, como lo indica el Informe Bruntland, "Nuestro Futuro Común", iniciamos el desarrollo sostenible o ecodesarrollo. Y al cobijo del mito se supone que es posible crear "islas" de sensatez ecológica, en la forma de parques o reservas, rodeadas de áreas degradadas por un modelo que privilegia las ganacias económicas a corto plazo a costa de la naturaleza y la sociedad. La contradicción es insostenible. Como señala Toledo, Costa Rica es uno de los países del mundo con mayor extensión proporcional de áreas protegidas, y sin embargo, su ritmo de deterioro ecológico es uno de los mayores del planeta

Manejar la naturaleza. Asistimos al resurgimiento del viejo mito mecanicista de llegar a gobernar o manejar a la naturaleza en el caso de las ANP.

Los nuevos sacerdotes. El mito del manejo está ligado al ascenso de los nuevos sacerdortes de la ecología: los técnicos y científicos. Es probable que el éxito del ecologismo tenga mucho que ver con su mezcla de movimiento social y de disciplina científica. Pero a medida que las demandas ecologistas se institucionalizan, se usa cada vez más a la ecología como justificación ideológica y política.

Participación popular. Que ningún proyecto de conservación será viable sin los habitantes locales es ya lugar común, sin embargo, son escasísimos los planteamientos autónomos de conservación; aquellos en donde los habitantes autóctonos participen desde el comienzo de la investigación, la planeación y la operación de las ANP y donde se rescaten sus procedimientos tradicionales de interacción con la naturaleza.

Los proyectos de conservación planteados desde el gobierno son casi siempre inviables, pero no puede intentarse la protección de areas sin el gobierno, y sería absurdo no aprovechar valiosos aliados y recursos dentro del Estado. Una posición razonable, aunque compleja, es la de conjuntar en los esfuerzos de protección a la mayor variedad de actores, incluido el gobierno, pero sin depender exclusivamente de ninguno de ellos.

Mots-clés

industrialisation, paysan


, Mexique, Chiapas, Oaxaca, Jalisco

Source

Articles et dossiers

CONSEJO, Juan José; GONZALEZ, Alvaro; VASQUEZ, Antonio, Etnias, Desarrollo, Recursos y Tecnología, CIESASGOBIERNO DEL ESTADO DE OAXACA, 1992 (México)

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