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Resistencia contra la economía global desde la economía solidaria

Producción e intercambio de alimentos y servicios en Bogotá

10 / 2003

La ciudad de Bogotá, capital de Colombia se ha caracterizado por recibir y albergar a una gran cantidad de gente que se desplaza desde las áreas rurales en la búsqueda de una nueva oportunidad de vida. Su desplazamiento obedece a diversas razones:económicas, laborales y en especial, el conflicto armado.

Sin embargo, esa oportunidad que busca en la ciudad queda sólo como una ilusión en la mayoría de los casos. Un buen número de personas no logran favorecerse ni con trabajo, ni con vivienda, ni con servicios públicos, ni, por supuesto, con alimentación. De esa manera, se conforman en Bogotá los grandes cinturones de miseria, barrios que surgen luego de que comienza una invasión (una invasión es la acción de un grupo de personas que al no contar con vivienda, ni dinero para pagar un arriendo, se apropia de un terreno desocupado y por lo general tiene que enfrentarse a la fuerza policial cuando llega para desalojarlos). En esos barrios, las personas tienen que aprender a vivir contando sólo con ellas mismas, como comunidad.

En este contexto nace Caminos de Unidad, organización popular de la zona centro-oriental de Bogotá, que se desenvuelve en el ámbito local desde hace 7 años y que trabaja en el sector de la economía solidaria. En propiedad, Caminos de Unidad intenta que las comunidades pobres se organicen en una microempresa de alimentos o de servicios (arreglos de daños en el tejado, la tubería y los aparatos eléctricos; o las labores de cocina y el cuidado de niños, ancianos y enfermos). Su actividad se desarrolla a través del trueque de productos o servicios, no la media el dinero, pues a veces no cuentan con suficiente para acceder al mercado en donde se venden unos y otros.

De esta forma, la economía solidaria hace parte de una amplia gama de actividades de resistencia social al ALCA (Área de Libre Comercio para las Américas) y a los tratados de libre comercio. Su resistencia consiste en que no obedece a las imposiciones internacionales de orden neoliberal que ya han afectado el mercado nacional. Hablamos de la apertura económica, es decir, dar vía libre, sin restricciones a la importación de productos que, aunque aquí en el país se pueden producir, se traen de afuera y se venden a menor costo en los supermercados de Bogotá y demás ciudades, con consecuencias muy graves para la producción, el empleo, la calidad del consumo y la industria colombiana.

Ahora bien, cuando la misma comunidad produce sus alimentos puede hacerlo de una manera limpia, agroecológica, pues se niega a utilizar abonos y pesticidas químicos que venden las multinacionales. Además, la comunidad puede negarse también a aceptar los paquetes tecnológicos que entregan esas multinacionales y que atan a los agricultores a la compra de sus productos. Todos esos agroquímicos provocan destrucción de los recursos naturales y del bienestar físico de los seres humanos y generan la dependencia en la producción.

Caminos de Unidad ha logrado consolidar en la zona la economía solidaria por medio de proyectos de cunicultura (cría de conejos), helicultura (producción de caracoles) y lombricultura (producción de lombrices) y también su comercialización por medio del trueque, con lo que facilita una manera más justa de intercambio para satisfacer necesidades elementales de los seres humanos.

Es esta experiencia un ejemplo de economía solidaria en el país, pero hace parte de un plan más ambicioso:destacarla políticamente. Ya en esto se dio el paso de tener representación política en la administración distrital de Bogotá.

En esta experiencia participan mujeres, niños, jóvenes, ancianos y hombres que quieren salir adelante a partir de sus propios medios. Todas las edades, los géneros, las generaciones apostándole a una realidad más justa y más humana. Es su manera de enfrentar el hambre y el desempleo dinamizando una economía diferente, para la gente y con la gente de la ciudad.

Mots-clés

Colombie, Bogotá

Commentaire

La ciudad tiene el rostro de las injusticias diarias:gente que mendiga un pan, que brega en la calle buscando dinero, que no accede a la salud, ni a la educación, ni a la vivienda ni a servicios públicos. Sin embargo, las mismas comunidades hacen frente a las dificultades y a la falta de oportunidades con sus iniciativas:siembran huertas en los patios de las casas, hacen corrales para gallinas o conejos, aprenden a utilizar todos los residuos, como en el caso de la fabricación de papel reciclado; utilizan el tiempo de quien está desempleado y solicitan sus servicios culinarios, de cuidado de personas que lo requieren y de arreglos caseros. Son alternativas al comercio imperante, en el que las relaciones se limitan a la compra y venta, sin importar quién lo hace, sin importar si es justo o no.

La economía solidaria responde a un compromiso y a una responsabilidad social. Implica reconocer en el bien o servicio que se intercambia, a las personas que lo elaboran, la forma en que se produce y los resultados de esa transacción; si afecta al medio ambiente, a otros pueblos del mundo o si produce bienestar personal o no. Su objetivo principal es sobrevivir con justicia.

Notes

Ficha realizada en la IV Plenaria Nacional de la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz. 9-10-11 Octubre 2003. Para más información:caminosdeunidad@latinmail.com

Entrevista con por razones de seguridad pidió que no se revelara su nombre.

Source

Entretien

AUTOR PERSONAL

CINEP (Centro de Investigacion y Educacion Popular) - Carrera 5a n° 33A-08  AA 25916, Santafé de Bogota - COLOMBIA - Tel. (57–1) 245 61 81 - Colombie - www.cinep.org.co - comunicacion (@) cinep.org.co

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